De cómo al Tea Party le deben flipar las “doblecheesburguer”

15 Nov

Compro esta mañana el periódico, abro Internacional para seguir el tema del Sahara que me tiene tan indignada, y me encuentro, un poco más adelante y a doble página, un artículo sobre el tema del sobrepeso como epidemia en EEUU.

Bueno, no es ningún tema nuevo. Hace tiempo que ya estaban hablando de prohibir el regalo de juguetes para niños en comida rápida (o basura, eufemismos a parte) y snacks infantiles. Supongo que determinados sectores o productores de happy meals varios o diverkings en cadena sacarían las uñas y se pondrían rojos de ira. Los datos de la obesidad infantil ya en España está empezando a ser preocupante, así que en los States no me lo quiero ni imaginar…

Entonces, continúo leyendo la exposición de argumentos en defensa y en contra de tratar la ingesta de alimentos altamente calóricos como problemas individuales o como una nueva epidemia de nuestro tiempo. Por un lado está la Casa Blanca, representada por Michelle Obama, que está a favor de una mayor regulación del tema.

Lo sorprendente es quién se posiciona con la otra opinión mayoritaria y contraria a la regulación: el mismísimo Tea Party. Dicen que “penalizar a los fabricantes y a los consumidores de comida basura se interpreta, cada vez más, como una intromisión ilegítima en la vida privada de los ciudadanos”. Entonces, y siguiendo con el mismo ejemplo, ¿para qué vamos a regular otros productos, como el tabaco, el alcohol y las drogas? Por no hablar por las leyes de tráfico -que también nos coartan en nuestra libertad de ir a la velocidad que nos dé la gana-, de pagar los impuestos, etc, etc…

En fin, con tanta chorrada me ha parecido que los miembros del Tea Party, como son tan radicales, igual es que se empapuzan a hamburguesas, que es en realidad lo que les mola. La verdad es que ir en contra de todo el razonamiento lógico creo que también les mola bastante.

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