El hombre coherente

1 Nov

“Los derechos se conquistan y luego se defienden”. Es una de las frases de Marcelino Camacho que a mí más me ha llegado, sobre todo visto el escaso apoyo conseguido por unas u otras razones en la última huelga general. Mejor que él no la hubiera pasado, y no hubiera conocido la última reforma laboral… Porque este hombre es referente en la conquista de los derechos de los trabajadores en nuestro país, y poco estamos haciendo para defender este legado.

El padre del sindicalismo moderno, uno de los líderes de la transición junto a Santiago Carrillo. Luchador hasta el último momento de su vida, referente sindical y ético por la defensa de sus valores, en un mundo donde hay tan pocos referentes ideológicos. Así es como se está retratando la figura de Marcelino. Personalmente miro a mi entorno, mi generación y las posteriores, vacías de ideales, vacías de ideologías e intereses más que el individual, y me pregunto en qué dirección vamos. Si no hay nadie que trabaje por la unidad y por los derechos colectivos, ¡vamos a perderlos todos!

Comentan en la tele que su coherencia llegaba hasta su día a día. Un detalle tonto: Su compañera Josefina, pareja indisoluble y difícil de entender la figura del uno sin el otro, le tejía hace años los jerseys con los que a Marcelino se le ha visto hasta el final. La pareja siguió viviendo toda la vida en un piso de un barrio obrero de Madrid, a pesar de ser personajes históricos de nuestro país. ¿No sería esto impensable para cualquiera de nosotros? Siento que hay mucho que reflexionar, se están perdiendo los valores y los ideales y no puedo más que retorcerme de un mal agüero que, con la muerte de personas como Camacho, cada vez me invade con mayor seguridad.

No queda más que decir ¡Gracias, Marcelino! Por haber luchado por la democracia. Por mis 8 horas laborables al día, gracias por el derecho a las vacaciones, a las pensiones, a las bajas médicas, a los días por pérdida de familiares, a los permisos por maternidad y paternidad, por la prevención de riesgos laborales, y tantas, tantas otras cosas.

Anuncios