Una lección de sabiduría

18 Oct

He descubierto gracias  a este blog mi defecto de escuchar conversaciones ajenas. Hoy ha sido en el autobús, una charla entre tres ancianos.

“¡Cómo está todo lleno de gente!” así ha empezado la conversación que en breve ha ido por otros derroteros…

“ Esto de la crisis parece que no existe, pero luego hay un montón de familias que han comprados sus pisitos y ahora valen menos que cuando los compraron. Es que esto es una crisis de ambición, que ahora los pobres tenemos que apechugar con el sistema para no llegar a la bancarrota”. Y dice la señora “¡Nos han hecho la pirula!”

Y siguen conversando. “No sé qué es lo que hacen con nosotros, pero esta obsesión por comprar para sentirse bien, tanta propaganda y publicidad que parece que tienes una necesidad de comprar cosas que antes no tenías”… “El capital, el capital. Si el comunismo era un sistema perfecto, el que no es perfecto es el hombre, que lo arruina todo. Hasta Jesucristo era comunista, la leche!”

En ese momento, sin poder ocultar una sonrisa y un gesto de asentimiento total me he acordado de esa marca de muebles que quiere vendérnoslos todos y sin embargo nos comunica “No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita”.

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